crónicas flamencas en la prensa de siglos pasados

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sábado, 23 de marzo de 2013

Tonadilla de gitanos 'La Solitaria' 1809

3 comentarios:
Siguiendo la pista de aquel jaleo de la solitaria que encontramos en 1845 y la reciente de Javier Osuna de 1829, el Diario Mercantil de nuevo nos puede ofrecer una pista acerca del dichoso jaleo.

En este caso se trata de una tonadilla de gitanos titulada La Solitaria, de ahí que pensemos que seguramente el jaleo se trataría del que se cantaba en esta tonadilla de gitanos. Jaleo de la Solitaria (con mayúscula en 1829) sería igual a decir Jaleo de la tonadilla La Solitaria. ¿Cómo sería aquel cantito? Siendo de gitanos bien podría ser soleá, polo, caña o romance



Diario Mercantil - Cádiz 7/5/1809

La BNE guarda una tonadilla a dúo con el título de La gitana solitaria y el gitano zeloso con fecha de 1780. Y también conocemos otra tonadilla de De la Riba con el título al contrario El gitano zeloso y la gitana solitaria, guardada en la BMM, aunque, a la vista de las partituras, no se trata de la misma obra. Inserto a continuación el guión de las voces con el bajo de la tonadilla que figura en la Biblioteca Nacional. La rítmica de la melodía del principio es la que ya conocemos como de la caña dulce: 'Fatigas me dan de muerte'. Y tiene jopeo.




El amigo Antonio Barberán me manda un recorte que subo donde aparece una tonadilla titulada La Solitaria. Esta obra la tenemos en el catálogo de la BMM pero no está la música de ahí que no podamos concretar más. Pudo bien ser la misma obra, otra versión o una distinta que podría contener una forma primitiva del jaleo en cuestión. Sin la música poco podremos avanzar. Así me lo envía Antonio: A ver que te parece esta noticia de 1786 de la Solitaria. Ya sabes que la solitaria es una lombríz mú chunga.

Diario curioso, erudito, económico y comercial 20/12/1786

jueves, 5 de enero de 2012

Playero, el que conduce de la playa el pescado

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Hace unos meses subimos una noticia acerca de la playera y la tan traída y llevada discusión sobre el antecedente de ese cante, madre de la seguiriya flamenca. Unos dicen, los más, que proviene de plañidera, otros de playa. Las gitanas que eran contratadas para llorar en los sepelios dieron forma primera a estos cantes (raro el acompañamiento de guitarra para tal menester, por cierto). Recuerdo que Diego Carrasco me comentaba una noche que se podían diferenciar tres modos de cante en Jerez,  el de Santiago, el de San Miguel y el cante de los vendedores de pescado (¿hoy serían los Zambos?). Vayamos 275 años atrás.

El diccionario de la RAE de 1737 lo deja claro. Playero: el que conduce el pescado de la playa para venderlo. Con su femenino playera, y plural playeros y playeras (f. pl.)


La edición de 1809 es más escueta y ya incluye las playeras (de playa) como aire popular andaluz y playero de igual forma que setenta años atrás.

Habrá que seguir indagando ya que la playera bien podría dar nombre a los cantos de los playeros. Lo cierto es que la idea de la plañidera es más acorde con ese llanto puesto en música que es la seguiriya. Pero no hay que olvidar la dura labor del pescador, al que le sobran razones para quejarse por derecho. Miguel Moya en un artículo titulado Las playeras escribe lo siguiente
Crónica de la Música 12/12/1878

Descansa en paz maestro Enrique. Recuerdo que un día dijiste bromeando: 'los guitarristas somos los que intentamos arreglar los desastres que van dejando los cantaores por el camino'. Eras un número uno. Nunca te olvidaremos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Josef Pagés, violero gaditano

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Son famosas las guitarras de José Pagés, patriarca de una dinastía de guitarreros gaditanos cuyos instrumentos fueron de lo más apreciado en el siglo XIX. Se cree que fue pionero en la utilización del varetaje en abanico como refuerzo de la tapa.
Apenas hemos encontrado referencias a Pagés en la prensa histórica, sólo estos dos breves de 1809. En el primero se anuncian las clases de guitarra inglesa (portuguesa) que imparte en Cádiz Manuel Josef Vidigal (notable compositor y guitarrista portugués, autor de música de salón muy apreciado por la aristocracia). Se da razón en la casa de Pagés de la calle Amargura 70 (hoy Sagasta). Apareció en el Diario Mercantil de Cádiz el 13 de octubre.

Y en una segunda nota se vende una guitarra de Pagés con su 'caxa primorosa' (Diario de Madrid 7 de febrero).

En foroactivo.com he encontrado una foto de una de las guitarras de Pagés de 1818 proporcionada por Cristina Ramírez, de la conocida familia de guitarreros madrileños.
Con instrumentos como éste se comenzó a forjar la técnica de mano derecha y el modo flamenco (mano izquierda), la tonalidad autóctona que dotó de armonía a las melodías gitanas o agitanadas que comenzaron a cultivarse con cierta asiduidad principiando el siglo XIX y que una vez fundidos sus lenguajes (la guitarra y el cante) dieron como resultado lo que hoy llamamos flamenco.
No debió ser fácil poner de acuerdo los tonos temperados de la guitarra española con las tonadas bajoandaluzas recreadas al calor del romanticismo. Eso sí que fue una fusión, y los flamencos fueron los imprescindibles alquimistas, mezclando oriente y occidente lograron una de las música más singulares y mestizas del planeta.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Playeras de playa o plañidera

1 comentario:
No está muy claro si las playeras, antecedente musical y literario de las seguiriyas, se designan así por ser las que se cantan por la orilla de la playa o por estar inspiradas en los cantos de las plañideras, preferentemente gitanas, que eran contratadas en los sepelios para echarse unas lágrimas y cantiñear unas seguiriyas decimonónicas, tesis de José María Sbarbi de 1879, y desde entonces la más extendida, Demófilo incluido. Aportemos algún granito a la balanza costera, ya que, como vigués, el terruño obliga.
Jose Luis Navarro se inclina por la playa en el artículo 'La Playera' del primer tomo de 'Historia del Flamenco' (Tartessos 1995) donde hace un pormenorizado repaso al estado de la cuestión, siendo hasta la fecha la mención en el sainete de González del Castillo El soldado fanfarrón (segunda parte) la más antigua, canta Blas jaleado la playera, y se toca y baila el ole (seguiriya y soleá de finales del XVIII), además del zorongo y otros aires. Del Castillo falleció a causa de la peste en 1800 aunque no se publicaron sus sainetes hasta 1812. Karol Dembowski en 1838 sitúa las playeras en Málaga. Si es en la playa será playera, no plañidera, concluye Navarro.
Aunque desconocemos la fecha exacta del estreno del Soldado de Castillo, tiene que ser de finales del XVIII. Cuarenta años después, las playeras del Fanfarrón las canta la señora Monterroso en Madrid, el 8 de diciembre de 1837. El anuncio de día 4 no las cita, por lo que debieron llamar la atención al ser anunciadas cuatro días después.
Antonio Barberán aporta una noticia de 1886 de una playera que hace referencia a 1816 cantada por Perico Mariano (de Utrera o lebrija): Yo no soy deste gaó... El estudioso gaditano se inclina hacia la tesis de Sbarbi. José Gelardo confirmó esa letra con una noticia de 1830 aparecida en el blog El eco de la memoria: Yo no soy de esta tierra...
En este blog ya aportamos la noticia de la tanda de playeras en el Cádiz de 1841
Por su parte en el álbum Colección de aires populares de Manuel Fernández Grajal, editado en 1866, encontramos uno titulado curiosamente Playera o Caña, con un aire que es lo más parecido a una seguiriya de lo que se puede hallar en las partituras del XIX. Comenzando a contar en 5 tiempos, el primero estaría en el segundo tiempo del 3/4. Por música y letra lo que se llamó playera es seguiriya flamenca. Solo nos queda verificar si es de playa o de plañir.
Las penas son menos a la orilla del mar, refugio de desconsolados, así que la tristeza bien puede ser playera, además de plañidera.
El Diccionario de la lengua castellana escrito por la RAE en su décimotercera edición de 1809 ya lo define como (de playa). Cierto aire popular andaluz.
Entiendo que la tesis plañidera puede parecer más acorde con el espíritu de la seguiriya, pero me atrevo a hacer una aportación: La tonadilla a dúo Un barquero y la pastora compuesta por Luis Misón y estrenada en Madrid en 1765 encomienza: Que  hermosa vista cuando el sol raya, ver en la playa tranquilo el mar, y el vientecito que hincha las velas, de mi Barquito ya la hace andar.
Pero lo mejor llega cuando el pescador canta: 'mientras yo doy al aire mis ayes y lamentos'. ¿Ayes y lamentos? seguiriyas playeras.
Seguiremos indagando.