crónicas flamencas en la prensa de siglos pasados

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domingo, 9 de noviembre de 2014

La Campanera, competencia con cuatro gitanas, 1852

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Antonio Chamán: Costumbres andaluzas, 1852

Estos días Alberto Rodríguez, autor del blog Flamenco de papel, publica noticias sobre la Campanera. Y Manuel Bohórquez nos recuerda que Silverio y Lorente cantaron a la famosísima bolera sevillana en la academia de Félix Moreno.

Con esta noticia de 1852 podemos saber de la función de baile costeada por unos ingleses y ofrecida por Amparo Álvarez, en unión de otras boleras y en competencia con cuatro gitanas.


La España 18/11/1852

Ahí está la Campanera (Amparo Álvarez, como mi abuela materna) compitiendo con las gitanas por los bailes del país. Año de 1852, cuando mucho de lo bolero está mutando, a través de lo gitano, en lo flamenco. Décadas más tarde el bolero renacerá gracias a los Pericet, la escuela bolera que hoy conocemos, estilizada con respecto al baile más castizo de, por ejemplo, Luis Alonso, hermano de El Planeta y bolero de teatro allá por 1820. Creo que existió una escuela bolera preflamenca diferente a la del siglo XX y que hoy identificamos como tal.

viernes, 30 de mayo de 2014

Aficionados al jaleo

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Lo que hoy y desde hace siglo y medio llamamos flamenco ha tenido diferentes denominaciones durante sus primeros años. Silverio por ejemplo casi siempre se anunció como cantaor del género andaluz.

Gil Blas 9/5/1867

Desde los años cincuenta del XIX, cuando se estaba confeccionando el repertorio y aun no se había establecido el nombre de flamenco, a los seguidores de ese tipo de música y baile nuevo se les solía llamar aficionados al jaleo. No se referían en concreto al género musical, los jaleos, sino a la música que se jaleaba, principalmente con el jaleo máximo de los españoles, el ole. Olé que alargaban toreros como Juan Belmonte

Crónica 11/12/1932

Aguda, con acento en la é, para los extranjeros y aquí para el matador, olé; y llana, sin acento, para los flamencos, ole. Jaleo éste que marca el primer tiempo del compás, que al ser acéfalo, deja un silencio en la música para el jaleo. Y el olé, con anacrusa, más para guiris, con el acento en la é. Algo así como alá pero en gadita. La palabrita dio nombre a su vez a un estilo, el Ole (u Olé).

El Globo 3/9/1912

Durante la transición de lo bolero a lo flamenco el jaleo fue el punto de unión entre dos expresiones andaluzas de diferente talante pero parientes carnales. Todos empezaron al condimentar el antiguo bolero con esencias de jaleos.

Pepita Vargas en Teatro del Instituto. El Heraldo 19/9/1852 

Como digo la expresión aficionados al jaleo parece referirse al grupo de primeros seguidores del género gitano, que acabaría llamándose flamenco.

La España 10/3/1850

Pepa Vargas, Nena Perea y Petra Cámara debieron ser las culpables, causando furor al adaptar el paso bolero al jaleado.

El Popular 28/3/1846

Los Ruiz, Pardo y Atané, nombres olvidados por la flamencología por no dar el perfil adecuado a algún personaje de su novela.

Correo de los teatros 6/4/1851

Eran las reinas, no cabe duda, las dueñas del jaleo macareno.

La Época 3/6/1851

Pasó de denominar un género (el jaleado con expresiones tales como ¡ole! ¡agua! ¡arsa! ¡tomaketoma! ¡huye!, una forma de hacer música y baile que creó afición, y que hoy reconoceríamos como flamenco, primitivo pero flamenco), a referirse solo al estilo musical (cantiñas, soleares y otros jaleos). En 1880 lo encontramos junto a una de sus presuntas hijas, la soleá.

Ernesto García Ladevese, El Liberal 7/3/1880

Y todo esto se lo cuenta usted a un historiador del flamenco, especie en continua expansión, y muchos le dirán que no, que eso no era puro, que aquello no era flamenco de verdad, que es en la casa donde se hace mejor, al calor de la lumbre, con una botella de fino, papelucho de chicharrones, cucurucho de pescao, con mi Tato, mi Diego, mi Curro y mi Ané. ¡Nos ha jodío mayo!

domingo, 9 de junio de 2013

Debut madrileño de Pablo Sarasate, 1852

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Es sabido que Martín Melitón Pablo Sarasate Nasvascues (Pamplona 1844-Biarritz 1908) tuvo como primer mentor en el violín a su padre, y que tras el traslado con dos años a Santiago de Compostela, y durante sus posteriores estancias en Coruña y Pontevedra tomó clases con distintos maestros.

Las biografías señalan su debut con siete años, en Coruña (1851/52), y suelen afirmar que dicho concierto animó a la condesa de Espoz y Mina a otorgar al niño Sarasate, en 1854, un estipendio para trasladarse a estudiar a Madrid. Sin embargo, como vemos en la siguiente noticia de marzo de 1852, Pablito, con ocho años cumplidos, ya había estado en Madrid; seguramente fue entonces cuando pudo escucharlo la condesa y no en Coruña.


El Clamor Público 20/5/1852

Fue EL VIOLINISTA, situó a España en lo más alto (como hacen hoy Domingo o Paco). Su vena andaluza, como ocurre con Albéniz, es muy notable, destacando el Zapateado, la Playera, las Danzas españolas, los Aires gitanos. Todas apuntan las maneras flamencas que por estos lares los violinistas de nuevo cuño acabaron abandonando, olvidando los recursos expresivos marca cañí.

Recuerdo siendo chaval que había que tocar, sobre todo, Bach, y Vivaldi, Beethoven, Tchaikovsky, Debussy, Alban Berg y el mundo entero. Español lo menos. Hoy han surgido buenos violinistas que flirtean con el flamenco, Bernardo Parrilla, Olvido Lanza, Alexis Lefevre, Ara Malikian, de los que mayor partido sacan al instrumento, herramienta ideal para virtuosos, como la guitarra flamenca.


Itzhak Permal: Aires gitanos op. 20
Jehudi Menuhin: Malagueña op. 21, nº 1  

Una curiosidad, hace una década se me ocurrió mezclar un martinete de Caracol con la Malagueña de Sarasate para la sintonía de un programa que tuve durante unos años en el Círculo de Bellas Artes de Madrid con mi amigo Alejandro Escribano. Este fue el resultado

domingo, 13 de enero de 2013

Francisco Ruiz 'El Jerezano', con Atané en 1843

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Sobre este bolero el DEDF nos dice: XEREZANO, El Nombre artístico de Francisco Ruiz. Jerez de la Frontera (Cádiz), siglo XIX. Bailaor. La primera referencia que existe de este intérprete aparece en el capítulo 'Un baile en Triana''... donde aparece como amante y pareja de baile de La Perla, 'tan bien plantado en su majeza y boato en su vestir', 'por el son de la rondeña'. Aquí el recorte de la edición de El Heraldo del 1 de diciembre de 1842
Este pasaje está recreado 10 años más tarde en La Ilustración Española del 3 de enero de 1852.
También el DEDF indica que En el Teatro Hércules de Sevilla actuaba en marzo de 1853, interpretando 'el zapateado de primera'.
Lo hemos localizado en 1843 (suponemos que se trata del mismo bailador) en Cádiz como componente de la compañía dramática que debía actuar en el Teatro Principal de esa ciudad, así como en los de Granada y Málaga. Aparece como bolero junto a Carlos Atané.
El Comercio (Cádiz) 15/5/1843
Un ejemplo más de cómo los boleros se hicieron flamencos. La próxima semana semblante sobre la Familia Ruiz (Antonio, Concha y Dolores), recuperados del olvido.

domingo, 6 de enero de 2013

El joven 'malagueño' señor Arcas, octubre de 1852

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El blog Papeles Flamencos nos informó sobre el joven profesor Julián Arcas, sus clases y conciertos en Madrid en noviembre y diciembre de 1852. Ahí va uno del almeriense ofrecido en una casa particular en octubre.
El Nuevo Observador, 16 de octubre de 1852
De los rascadores de oficio aprendería Julián Arcas el camino hacia la soleá, rondeña y toda su obra más o menos flamenca. Siguiendo también, como dice el periódico, la senda de Dionisio Aguado y Trinidad Huertas. Ambas escuelas siguen hoy divorciadas. Bebe más la flamenca de la llamada clásica que al contrario. Allá ellos.

miércoles, 17 de octubre de 2012

A vueltas con el fandango indiano

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Aquí está, otra vez, un tema que lleva muchos años rondando y que aun no ha sido suficientemente estudiado desde el punto de vista histórico (Guillermo Castro lo ha hecho de forma brillante en el ámbito comparado). Ya dedicamos aquí hace 18 meses una entrada al tal fandango indiano, hoy volvemos con un fragmento que nos proporciona otra vez Basilio S. Castellanos de Losada en sus Glorias de Azara en el siglo XIX, comentando sobre el fandango mediado el siglo XIX lo siguiente.
B. S. Castellanos de Losada: Glorias de Azara en el siglo XIX, Madrid, 1852, p 889
De América a la corte (1680-1770) y de allí al pueblo (1680-1930). Este fandango no se refiere al que hoy conocemos como tal (cantable), sino a las variaciones de guitarra que sobre el modo andaluz se realizan en el fandango (bailable) y sirvió de base a buena parte del toque flamenco. Recogiendo el testigo de las jácaras de finales del XVII, desde el modo menor y sobre la llamada cadencia andaluza (semicadencia entonces) impulsó el toque proporcionando cientos de variaciones, por ejemplo, a las soleares y cantiñas (tocando lo mismo pero en modo mayor).
Valgan de ilustración estas variaciones del Fandangos que grabó el maestro madrileño Ramón Montoya

jueves, 27 de septiembre de 2012

Carlos Atané, un olvido injustificado

5 comentarios:
¡Al foso del olvido por bolero! La flamencología ha desechado a muchos artistas por el mero hecho de no responder al estereotipo de flamenco modelado de Estébanez a Demófilo. Pero ya me dirán ustedes, ¿si una persona que baila la caña, la rondeña, seguidillas gitanas, tangos y polos no es flamenca, más aun si desarrolla su carrera entre 1840 y 1865 (aprox.), quién lo es? Y si se codea con la Nena, Pepa Vargas, Pardo y Dardalla más aun. Y la Guy y la Fuoco...
La Gazeta de Madrid 26/6/1850
Hace tiempo que queremos dedicar una entrada a un personaje crucial para comprender la evolución de los bailes del país hasta cristalizar en brazos y pies andaluces en las formas que después se conocerían como flamencas. Se trata de Carlos Atané. No hemos podido averiguar su lugar de nacimiento aunque como Aurelio y Paquirri, Sellés y Guanter, apunta a apellido valenciano. En internet aparece como apellido francés, aunque extendido en España y América.
Atané trabajó varios años en diversas compañías siempre como coreógrafo, maestro de baile o bolero. Y pertenece a aquella generación que revolucionó la música y el baile mediado el XIX con sus espectáculos andaluces y agitanados.
Basilio S. Castellanos de Losada: Glorias de Azara en el siglo XIX, Madrid, 1852, p 877
La obra de Atané aparece anunciada tanto en la prensa como en los carteles teatrales, revelando que durante casi dos décadas coreogafió e interpretó todos los bailes posibles y algunos más, casi siempre andaluces y pre-flamencos. Fueron los años en los que esta clase de bailes insertados en comedias gitanescas despertaban más y más interés: cañas, rondeñas, jaleos, tangos americanos, polos y seguidillas, jotas y mas jaleos.
El Comercio 15/4/1843
Hasta el momento el primer rastro lo hallamos, cómo no, en Cádiz, en el listado de artistas que componen la compañía dramática que debe actuar en el Principal de Cádiz, Granada y Málaga en el presente año de 1843, junto a Francisco Ruiz leemos Carlos Atané. Buena gira para mamar lo mejorcito de cada casa, Cais, Graná y Malaca, casi na.
El Comercio 21/9/1842
Sin embargo, un año antes junto a la Nena Perea y Eduardo Alonso encontramos a un José Atané.
Dos años después en El Avisador Cordobés figura como primer bolero.
DOA 1/2/1850



A partir de 1849 tenemos muchas referencias de su estancia en Madrid con la Pepa Vargas. El 1 de febrero de 1850 se anuncia su Academia Andaluza en el Diario Oficial de Avisos. Se llamaba entonces Carlos José, probablemente los de Cádiz se tratan de la misma persona.
Sabemos que entre 1850 y 1854 pasa largas temporadas en Valencia, con parada en Alicante. En 1855 a Barcelona. Estos años son los más prolíficos, cuando Atané pone en escena gran parte de sus creaciones.



Delso Renault Rio de Janeiro,
a vida da cidade refletida nos jornais (1850-1870) p151
En 1858 aparece dando clases en ¡¡Río de Janeiro!! y actuando en el Teatro San Pedro de Alcántara de esa ciudad. A finales de 1859 regresa a España, de nuevo en Córdoba, donde aparece como primer bailarín. En 1862 está otra vez en Madrid como director de baile en el Novedades, y por fin las huellas nos llevan hasta Oviedo en 1864. Nunca mas se supo.
La Época 20/4/1849
Hay noticias de Araceli y Manuel, seguramente seguidores de su escuela. A parecer su hija era un fenómeno ya con tres años.
El DMEH le dedica cero líneas, las monografías lo nombran de pasada, aunque en los blogs y foros flamencos su nombre viene apareciendo cada vez con mas frecuencia. 
Hemos ordenado el repertorio a fin de ponerlo a la vista de todo aquel que visite este blog, llamando la atención acerca de esta figura injustamente olvidada. Con un listado así nadie podrá dudar de cómo se fueron formando los bailes flamencos. Los cientos de pasos que montó Carlos Atané nutrieron de repertorio al baile flamenco. No podría ser de otra manera. Ahí va el listado de los carteles valencianos con las obras coreografiadas.
Lean los títulos, no tienen desperdicio. Indagando en los carteles aparece mucha más información. En negrita resaltamos los más flamencos.
Carteles del Teatro de Valencia (en todas ellas aparece como autor Carlos Atané)
27 de mayo de 1850 El polo del contrabandista
9 de setiembre de 1850 Curra la macarena, jaleos y caña...
11 de setiembre de 1850 El sol de Andalucía
4 de octubre de 1850 Rondalla del Sitio de Zaragoza
14 de octubre de 1850 Las corraleras de Triana
21 de octubre de 1850 El jaleo de la Macarena
28 de octubre de 1850 Boleras a doce
10 de noviembre de 1850 El mundo nuevo de Cádiz
15 de noviembre de 1850 La jota valenciana
17 de noviembre de 1850 El jaleo de Jerez
19 de noviembre de 1850 Jaleo de la zandunga
19 de noviembre de 1850 Las manchegas de la pradera del canal
23 de noviembre de 1850 La malagueña
24 de noviembre de 1850 El tango americano
15 de diciembre de 1850 La linda gitana
19 de diciembre de 1850 Miscelánea de bailes nacionales
9 de enero de 1851 Jaleo de Alza Pilili
29 de enero de 1851 La tarantela napolitana
4 de febrero de 1851 Jaleo sevillano
4 de febrero de 1851 Jaleo del Mareo
4 de febrero de 1851 Paso del espejo
4 de febrero de 1851 Jaleo del sombrero
26 de febrero de 1851 El Vito
1º de marzo de 1851 El olé 
1º de marzo de 1851 La peña de la gitana
1º de marzo de 1851 El sevillano
25 de abril de 1851 Boleras robadas
24 de setiembre de 1852 El olé de la Currilla
2 de octubre de 1852 Polka burlesca
16 de noviembre de 1854 Wals de la locura
18 de diciembre de 1852 Los marineros de Cádiz
Gran función de Nochebuena para la del 24 de diciembre de 1852 La noche de Navidad
Función escogida de Pascua para el martes 28 de diciembre de 1852 La flor de la canela
26 de enero de 1853 El Lelé o Curra la gaditana
26 de enero de 1853 Zapateado gaditano
26 de enero de 1853 La feria de Sevilla
26 de enero de 1853 Jaleo de las Mosquetas
26 de enero de 1853 Los majos de Andújar
22 de febrero de 1853 Boleras del Hernani
24 de febrero de 1853 Los ventorrillos de Puerta de Tierra en Cádiz
24 de febrero de 1853 Jaleo de la Currilla
28 de marzo de 1853 Las máscaras en Venecia
1º de mayo de 1853 Rondeña en El Tío Carando en las máscaras, con Dardalla
2 de junio de 1853 Boleras
17 de junio de 1853 Jaleo de Cádiz
27 de julio de 1853 Jaleo de El jarabe americano
18 de setiembre de 1853 Jaleo de la Jerezana
26 de octubre de 1853 El jaque de Ronda
26 de octubre de 1853 Boleras de El capricho
27 de octubre de 1853 La sal de Sevilla
7 de diciembre de 1853 El gitano burlado
14 de diciembre de 1853 La gitanilla y el torero
24 de diciembre de 1853 Un divertimiento de aldea
25 de diciembre de 1853 La noche de Navidad
25 de diciembre de 1853 Seguidillas Mollares sevillanas
25 de diciembre de 1853 Jarabe
27 de diciembre de 1853 La perla gaditana
4 de enero de 1854 El jarabe veracruzano
2 de febrero de 1854 El rumbo de la Macarena 
11 de marzo de 1854 La contrabandista
13 de marzo de 1854 La perla de Triana
1º de abril de 1854 Los panaderos
1º de abril de 1854 Jaleo de La sandunga, Jaleos del Arandito, Zapateado gaditano
24 de mayo de 1854 El dengue de De Cádiz al Puerto (Araceli Atané)
9 de junio de 1854 El rumbo gaditano: Paso de la capa y Jaleo de la Macarena
21 de junio de 1854 La linda Manola
28 de junio de 1854 El jaque
9 de julio de 1854 Seguidillas gitanas con Pardo a la guitarra en El Congreso de Gitanos

Barcelona: 1855 como director de la compañía de baile además de muchos de los hechos en Valencia puso en escena los siguientes (las actuaciones de Barcelona las recogemos de la tesis doctoral de Carlos Cervelló Español: La vida escénica en Barcelona 1855-1865. UNED 2008.):
1,1.- Un día de toros en el Puerto
La Época 7/4/1849
3,1.- El torero y la rumbosa
7,1.- Paso de la Gisela
9,1.- Currilla la macarena
21,1.- La granadina. Baile
28,1.- Jota aragonesa 
2,2.- La jacarandosa de Triana
11,2.- Boleras del zapateado
13,2.- El zapateado
14,3.- Paso del dengue
22,5.- El señorito y las majas
Tremendo repertorio. Si seññññor...
En este video vemos a la gran Pilar López bailando la caña con Alejandro Vega y el cante de Jacinto Almadén para la película de Edgar Naville 'Duende y Misterio del flamenco'.

miércoles, 11 de abril de 2012

El Planeta, un personaje, un tunante

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Hace 10 años estuve en la BNE fotografiando el contenido de la Biblioteca Dramática, volúmenes que recogen teatro breve español del XIX, sainetes, zarzuelas, etc. Me centraba en aquellas que eran más flamencas. Entre ellas encontré una titulada Los Tunos Castigados o la Zambra del Molino.
  Esta zarzuela escrita por Mariano Fernández se estrenó en diciembre 1851 en el Teatro del Instituto de Madrid (las fotos que aporto apunta a una representación en 1864, aunque fue aprobada por la censura en 1849 según figura al final de la obra). Uno de los personajes no es otro que El Tío Planeta interpretado aquí por José Móstoles.
En esta zarzuela el Planeta figura como aperador (capataz) junto al Tío Garrocha, aunque según la escena a continuación bien podría tratarse del director de la comparsa de tunantes que están contratados para la fiesta
Hasta aquí todo normal. Sin embargo hace pocos días encuentro una obra titulada Los Pícaros castigados o La Fiesta del Cortijo, con una canción escrita por el compositor Ignacio Ovejero y el resto de la música de Cristóbal Oudrid y libreto de Mariano Fernández. Aparece en El  Clamor Público del 22 de diciembre de 1848. Los mismos personajes aunque otros actores. En ésta, en vez de Tío Planeta  es simplemente Planeta, interpretado por José Pérez Pló.
Cartel de Valencia 24/12/1849)
Por lo que se ve la obra, navideña, tuvo un título en 1848 (Fiesta Cortijo) y fue cambiado en 1849 para estrenarse en 1851 (Zambra Molino). Pero el asunto no acaba aquí. El gran Francisco Asenjo Barbieri, en su papeles, ordenados y publicados por Emilio Casares, nos dice:
Y lo confirma el Diario Oficial de Avisos del 23 de diciembre de 1851 y también que fue estrenada con aplauso en el teatro de Sevilla.
La obra no gustó mucho al crítico de La Ilustración ya que el 3 de enero de 1852 publicó este breve comentario
¿No será que hay dos Zambras, la de Fernández (con dos títulos) y la de Albarrán? Efectivamente, en la relación de obras que aprobó la Junta de Censura de Teatros del Reino de 1850 aparecen Los pícaros castigados o La Fiesta del Cortijo - zarzuela en un acto, y por otra parte La zambra del Molino - zarzuela en un acto.
En Cádiz Albarrán ofrece la Zambra en el Molino en el Balón en Enero de 1856. La noticia nos da además el nombre del autor de la música: Silverio López Uría.
Se trata entonces de dos obras estrenadas el mismo año, la de Albarrán (que no conocemos) y la de Fernández que se puede leer en este enlace. Desconocemos porqué Fernández adoptó en 1851 el título de Albarrán, será que le gustó más.
Que El Planeta apareciese en una obra de Albarrán, renombrado autor y actor gaditano, no resultaría extraño, pero si éste aparece en la de Fernández nos confirma una vez más que el cantaor, mediado el siglo XIX, era bastante conocido, hasta el punto de configurar un personaje.
Albarrán debutó en Cádiz en 1846 y hasta su fallecimiento en 1883 tuvo una carrera muy exitosa. Escribió entre otras obras las muy flamencas La Cigarrera de Cádiz, donde canta Paquirri Guanter en 1847, El Torero de Madrid, La fiesta de San Juan, Soledad la Trianera, La fábrica de tabaco de Sevilla, Una hora en el Colmado del Puerto de Santa María. Por lo visto fue un diestro panderetero ya que aparece en alguna ocasión haciendo difíciles variaciones con la pandereta. Y también cantaba y tocaba la guitarra. En La sal de Jesús de Soriano Fuertes en 1865 El señor Albarrán nos hizo una mozo muy cruo muy bien caracterizado y cantó acompañándose con la guitarra un zapateado con letra disparatada que hizo reir muchísimo al público, que le colmó de aplausos y le hizo repetir (si era en aire de tanguillo como el zapateado de hoy, lo que cantó debieron ser unos cuplés sesenteros).