crónicas flamencas en la prensa de siglos pasados

crónicas flamencas en la prensa de siglos pasados

domingo, 2 de septiembre de 2012

Narciso Paz, colección de aires españoles, 1817

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Antes de nada quiero felicitar desde aquí a Manuel Bohórquez por sus investigaciones en torno a Tomás el Nitri, principalísimo cantaor del Puerto de Santa María.
A Narciso Paz, del que se dice que era guitarrista y liberal, el Diccionario de la Música Española e hispanoamericana (10 tomos) le dedica dos lineas, y no cita el repertorio que comentamos hoy. Embajador de la música española en la capital francesa compuso además de óperas, villancicos y otras obras, muchas canciones inspiradas en el repertorio popular. Hoy nos referimos a la Segunda Colección de Aires Españoles que publicó entre 1815 y 1817, en donde recogió múltiples piezas que son muy interesantes para la musicología flamenca de estos tiempos
Llama la atención en la página 10 la Cachucha, chanson et danse américaines, donde en el estribillo vámonos..., esta vez no es a Puerto Rico como cantan en Granada sino a Portugal como ya hemos oído en otras ocasiones; El bolero del Ole, ahí está el ole en bolero antes de independizarse y hacerse jaleo; La malagueña en su fandango en mayor; y muchas cosas más.
Sobre Narciso Paz Miguel Ángel Pico Pascual nos deja una semblanza bien documentada del músico español. 'Una de las primeras referencias al folklore español editadas en Europa la encontramos en unas colecciones de piezas de aires españoles con acompañamiento de guitarra o piano. Su autor, Narcisse Paz, fue un ferviente divulgador de la música española en los ambientes acomodados de la capital francesa. Sus cuadernos, que gozaron de una gran aceptación entre los aficionados, no son propiamente compilaciones de música popular, ya que en su mayor parte contienen piezas de autores conocidos inspiradas en nuestro folklore. En París publicó cuatro series: Collection des meilleurs airs nationaux espagnols: Boleras et tiranas avec accompagnement de guitarre et de piano ou harpe (Benoist, ca. 1812-13); Deuxième collection d’airs espagnols avec accompagnement de piano et guitarre (Benoist, ca. 1815-17); Trosiéme collection d’airs espagnoles avec accompagnement de piano et guitarre y Les Beaux de Seville. Collection des plus jolis airset boleros nationaux espagnols avec accompanement de piano ou de guitarre (ca. 1845). El éxito de esta serie de publicaciones fue tal que en Londres publicó en 1823 otra colección de estas características titulada: A collection of popular spanish songs, arranged for the guitar with an accompagnement for the piano forte. En esta misma urbe aparecería años más tarde, en 1838, otra obra de semejante configuración, en esta ocasión amenizada con toda una serie de remembranzas románticas. Su autor, Henry Wilkinson, miembro del Real Colegio de Cirujanos y médico militar de la legión británica, incluyó numerosas piezas bañadas de inspiración popular y tituló su obra: Sketches of scenery in the basque provinces of Spain, with a selection of national music, arranged for piano forte and guitar'.
Compuso óperas como La Siciliana de 1811, la Bella perfumista de 1812, El Barón Fingido de 1813, o el Tutor burlado de 1818. Y fue sin duda conocedor de los bailes de teatro
Diario de Madrid 10/7/1810

Y este es el álbum que se encuentra en la BNE. Muy recomendable para quien quiera apreciar el estado en que se encontraba en los años de la Pepa la música tradicional española.

jueves, 30 de agosto de 2012

Flamenco antiguo y moderno, praviana por tientos

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Un vez hecha esta entrada veo, como ya me ha ocurrido otras veces, que la noticia la publicó el amigo Alberto en su blog flamenco de papel. De todos modos la subo, una vez más no viene mal el recordatorio.
El título que damos a esta entrada se refiere, no al flamenco de Chacón con respecto al de hoy en día, no. El redactor del Heraldo de Madrid Alejandro Saint-Aubin publicó el 27 de septiembre de 1902 un artículo titulado 'Tientos Asturianos' (abajo un fragmento) haciendo un recorrido por el cante, toque y baile diferenciando dos épocas, la de Patiño vs la de Paco de Lucena, la de Silverio con la de 1902 de El Mochuelo, la de Gabriela Ortega o la Roteña con respecto a la de la Macarrona y las Coquineras.
En el artículo se queja de que resulta poco clásico meter la praviana por tangos-tientos, merced a iniciativas artísticas del Mochuelo ( que grabó como aires montañeses) o los tientos improvisados de las Viejas Ricas (tenido como el primer coro a pie del carnaval gaditano). Tiene interés.
Los tientos, tanguillos lentos (no tangos lentos), probablemente nacieron cuando a Enrique El Mellizo, o a su guitarrista, se les ocurrió, meter por medio los tangos gaditanos, sería por los setenta u ochenta del XIX. Las primitivas grabaciones de Mochuelo, Manuel el Sevillano, o Rafael Moreno de Jerez o José (registradas en cilindros de cera) nos revelan el aire de tanguillo para acompañar aquellos 'tangos de los tientos'. Como los que grabó Antonio Pozo El Mochuelo
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Y los Aires Montañeses
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Lo de meter aires asturianos en el flamenco ya está el garrotín y en la casi desaparecida praviana o montañesa. En el pregón de los caramelos de Macandé se escucha uno de esos cantes: A la salida de Asturias. En este video lo canta Chano Lobato

sábado, 25 de agosto de 2012

Leccion de Toreo

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Tiene gracia esta lección que apareció en el periódico El Toreo el 5 de junio de 1876. Si fuese tonadilla se titularía 'El gitano y el payo fingido'

martes, 21 de agosto de 2012

Mas i Prat, reflexiones de 1886

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El ecijano Benito Mas y Prat dedicó al flamenco varios de sus escritos a lo largo de su vida. En la prensa sevillana de los ochenta del XIX publicó artículos que hoy maneja la flamencología y en los que ofrece datos y reflexiones muy interesantes, como la que nos dejó en el titulado Cantares de mi tierra de 1886*, acerca de lo andaluz y flamenco en el cante. Eterna discusión que don Benito desarrolló ampliamente en otro artículo de 1892 que el amigo David publicó hace tiempo en su blog Papeles flamencos y que no está de más recordar.
Son muchos los que se empeñan, al hablar de flamenco, en resaltar el aspecto racial. Para medios como la TV o la radio es su tema preferido, siempre lo sacan. Más y Prat lo zanja afirmando que: Y lo que admira más aun, es que, habiendo entre gitanos y gachos grandes diferencias y antagonismos, se haya unido de cierto modo el cantar andaluz al flamenco y tienda a confundirse con él más y más cada día (1886). 
Cantares de mi tierra. La Ilustración Española y Americana 30/7/1886
Mezclándose el cante gitano con el andaluz han tomado ambos un carácter medio que hace posibles esas enérgicas imprecaciones... Y eso pudo ser lo que ocurrió. Que se confundieran los acentos. Si fue así Silverio tuvo entonces mucho que ver. Para Falla en 1922 lo importante era el repertorio y su deseo de recuperarlo. Un siglo después de Franconetti Mairena, que como recuperador de repertorio logró mucho más que el compositor gaditano, quiso marcar la diferencia entre las dos escuelas pero era ya demasiado tarde para la música. Salvar la melodía del cante gitano primigenio no era tarea fácil. Creemos que en consecuencia surgió un nuevo acento, más racial, que hacía hincapié en la expresión más que en la melodía, aire y compás, centrado en el timbre y en una emisión agitanada de la voz, y que es hoy la preferida de muchos. Este nuevo acento de los sesenta del siglo XX (Camarón es un ejemplo emblemático) probablemente tiene poco de la antigua escuela que se cultivaba en la provincia gaditana, por ejemplo la de Lázaro Quintana en 1847.

*Artículo dedicado la obra Cantos populares españoles recogidos, ordenados e ilustrados por Francisco Rodríguez Marín

miércoles, 15 de agosto de 2012

El afamado salón de Luis Botella, 1867

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Tenemos algunas noticias del salón sevillano de la calle Tarifa 1 El Recreo (en el edifico donde donde se encontraba una empresa de carruajes públicos, según la Guía de Sevilla de 1865)
Allí estuvo la popular escuela de baile de los maestros Miguel y Manuel, ambos apellidados Barrera. Así lo describe la Guía de Sevilla de 1866

Luis Botella lo regentará hasta que entra Silverio en el negocio. Por fin el cantaor se asocia con Manuel Ojeda y fundan el primer café del Burrero en ese mismo local hasta que cada uno decidió tirar por su lado, surgiendo los dos principales cafés cantantes de la Sevilla de los ochenta y noventa.
Victor, idéntico a Stravinsky
Hoy traemos una noticia de diciembre de 1867 que nos relata como el príncipe austriaco Luis Victor de Habsburgo llegó a Sevilla guiado en la ciudad por el duque de Montpensier (como hiciera quince años antes con el hermano de Victor, Maximiliano emperador de México. Seguramente aun no sabía que a su hermano lo habían fusilado en Querétaro seis meses antes).


 Venta Eritaña, junto al Parque de María Luisa en Sevilla
Después del teatro visitaron el salón que regentaba el malagueño Luis Botella para ver el baile de gitanas y admirar el arte flamenco hecho y derecho (seguramente la homosexualidad de Victor hizo que se viera atraído más por los gitanos). Su afición era notable ya que, según apunta el cronista, el archiduque se trasladó directamente desde la estación del tren en Sevilla a la Venta Eritaña


La Correspondencia de España 12/12/1867
Así lo contó La Época del 11 de diciembre de 1867
En esta carta de noviembre de ese año se anuncia la visita a la corte de Isabel II del archiduque.
El video de Matilde Coral en la película de Saura aquí

martes, 24 de julio de 2012

Zapatear, RAE 1739

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La siguiente definición de zapatear recuerda los pasos que en la farruca hacían El Gato (de los Pelaos) y el gran recreador de aquella escuela: Gades.
Debió ser por 1800 cuando se introdujo desde las colonias americanas el compás para zapatear que, en forma de tango de Cádiz, se acabaría convirtiendo en el zapateado flamenco. Según la RAE pudo reemplazar al villano (y al fandango bailable), disolviendo sus pasos en aires más antillanos, el compás renovador del omnipotente patrón de habanera también llamado de tango.
El pasado día 20 se cumplieron ocho años desde que Antonio nos dejó huerfanitos.

viernes, 6 de julio de 2012

Cuando lo bolero se hizo flamenco

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Ya hemos comentado en varias ocasiones la creencia de que lo flamenco es la consecuencia natural de lo bolero como éste lo fue de lo majo. El proceso de gitanización del canto y el baile nacional se impuso a la escuela bolera, bebiendo de ésta se logró una buena porción del lenguaje expresivo flamenco, la sal, majeza y garbo de las Andalucías.
La Pepa Vargas, la Nena Perea, Petra Cámara, Antonio Ruiz, Atané, nombres que cada vez son más familiares entre los amigos de los orígenes documentados de lo flamenco estuvieron a caballo entre ambas escuelas.
El Clamor público 2/11/1849
Hoy regresamos al año en que Lázaro Quintana actuó en Madrid en calidad de cantante del género flamenco, junto a la gitanilla Dolores, 1847. Fecha que podríamos considerar como fundacional del género propiamente así llamado. En esta ocasión el protagonista no es Lázaro sino el señor Vera, director de baile nacional en varias compañías de entonces y a quien se atribuye, entre otras cosas, la 'composición' del jaleo de Jerez que bailó con tanto éxito Guy Stephan. En diciembre de ese año el señor Vera se hizo cargo del jaleo de gitanas y otros números en un baile dado en el Teatro del Circo madrileño bajo el título de El Torero (extraemos unos fragmentos de la crónica que publicó El Español el 26 de diciembre de 1847)
El redactor  lo deja claro, para ver bailes nacionales no se necesita ir al Circo, y basta con los que diariamente se bailan en los teatros de la Cruz, Príncipe e Instituto, donde a la sazón bailarían Vargas, Nena y Cámara.
Hasta aquí todo normal, exceptuando la nota final donde afirma que unos y otros son bailes españoles bastante afrancesados. Sin embargo el siguiente párrafo marca la diferencia
Uno de lo boleros que más conspiran contra nuestros bailes nacionales. Osea que no era el único. Este afrancesamiento de lo bolero 'perpetrado' por Vera seguramente propició que se radicalizara el acento nacional para abrazar entonces lo flamenco como lenguaje puramente hispano (¡¡¡mira que bailar con bigote y perilla!!!¿A quién se le ocurre?)
El papel protagonista, Dolores, lo interpretó una francesa
La escuela de baile francesa no se parece nada a la española. Y he aquí el quid de la cuestión. El bolero se afrancesó (NO HAY MÁS QUE VER A QUIENES BAILAN LO BOLERO HOY EN DÍA, TOTALMENTE ESTILIZADO, que en nuestra opinión es lo mismo que decir afrancesado. Alguien se puede creer que, por ejemplo, el bolero Luis Alonso bailaba así de 'lacio'?) y surgió entonces como reacción indígena lo flamenco. Creemos que pudo haber ocurrido así.
Un buen día, alguien, pudo ser el Sr. Vera, quiso estilizar la escuela nacional de tal modo (es llamativo el intenso seguimiento sobre la obra El Torero en la prensa de la época) que no dejó otra salida a los bailadores (y al público) que agitanar el acento, acabándose por llamar al nuevo género flamenco. La Vargas en 1854 triunfaría por soleá en Granada. Peut-être, qui sait

lunes, 2 de julio de 2012

Fiesta del Paso del Trópico, soledad, arandito... 1866

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20 años sin Camarón y sin el Beni de Cádiz de quien casi nadie se acuerda. Nunca los olvidaremos.
Según relató Ramón Espinosa en el madrileño 'Álbum de las Familias' del 13 de julio de 1866 existía en la armada española una tradición que obligaba a celebrar el paso del Trópico durante los viajes atlánticos de la metrópoli a las Indias, remontándose según dice a los tiempos del mismísimo Colón, en la que el Dios Neptuno obligaba a los pasajeros de, en este caso una fragata, a pagar un tributo que sufragara los gastos de la fiesta.
Seleccionamos los párrafos más interesantes, atención al cuchillo flamenco que llevan los moros
y más personajes que participaron en la fiesta recreada por la imaginación de Espinosa
Y principió la zambra, catalanes a coro, alicantinos a rondalla, gallegos por muñieira, el diablo y una pancha con la negrita, el arandito y el papelote habanero (suponemos que se trata del papalote, célebre rumbita cubana que recreó Matrona en sus 'rumbas de 1914'). Y por fin los andaluces con malagueñas, sevillanas, soledad, arandito, zapateados, panaderos y el ya popular paso de picar, banderillear, matar, dan puntilla y arrastrar, que pronto la Cuenca llevaría como número estrella en sus actuaciones.
Menudo fiestón en medio de la mar. Dedicamos esta entrada a los amigos Juan Verdú, Juan Luis Cano y Nicolás Dueñas que son de Neptuno, indios puros de la ribera del Manzanares.
Por si a alguien interesa el tema del Paso del Trópico ahí va este capítulo de La marina real de España a finales del siglo XVIII y principios del XIX de Jorge Lasso de la Vega (1856)

jueves, 28 de junio de 2012

Serenatas y cantes de rondar, rondeñas. 1839

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Volvemos con el tema de si la denominación rondeña para el cante que se practica a lo flamenco desde los primerísimos tiempos del género proviene de Ronda o de rondar. Aquí y aquí ya entramos en esta cuestión, y hoy añadimos un relato firmado por J. M. de Andueza, redactado en La Habana en 1839 bajo el título La Serenata, el primero de una serie titulada Costumbres de Andalucía que apareció en el Semanario Pintoresco Español el 31 de marzo de 1839. En el texto, en verso, se aprecian muchos detalles de los 'flamencos de Cádiz' Juanillo y El Chario. La serenata va por Lucía, vecina de la Mirandilla (junto a Matadero de Santa María, cuna de primerísimos espadas del cante) quien llama gachón a su Juanillo, tal y como se solía hacer durante la segunda mitad del siglo XVIII, cuando gachón y gachona definían majeza, garbo y sal de tintes gitanescos. Las vueltas que el mundo da. Nunca se nombra lo gitano pero las descripciones son suficientemente elocuentes, así como la vestimenta 'a lo Planeta' del serenatero.


Estos son los versos que nos inclinan a pensar, una vez más, que la denominación de rondeña se refiere a los cantos de ronda que se practicaron en las serenatas a partir de los primeros años del XIX.


En el video de Youtube que acompaña esta entrada escuchamos un pregón con claros tintes de toná (hoy por bulerías: Por la calle abajito) muy bien cantado. Ya Guillermo Castro nos ha hablado sobre la relación entre las tonás y los cantos de labor, aquí otro ejemplo de cómo se ha manipulado la historia del flamenco. El folclore español está plagado de melodías melismáticas y jondas, que cuando son interpretadas por derecho revelan su estirpe manchega en este caso y flamencona.

sábado, 23 de junio de 2012

Un 'regalito' para Lázaro Quintana, 1850

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Indagando en la prensa del XIX uno encuentra cosas inverosímiles. Nos topamos por ejemplo en 1850 con un Lázaro Quintana a quien le hacen llegar un 'regalo' desde Madrid a Málaga, donde reside como carnicero (¿con su tío Antonio El Planeta?). La noticia aparece un par de años después de que el pionero cantaor gaditano pasara por Madrid (1847-1848) como cantante flamenco. El 'precioso' regalo se trata de un barril con los restos de un perro, un gato, excrementos, y otras lindezas. Lázaro acusa a la persona que se lo entregó, un tal Corrales, quien afirma haberlo recogido de la galera procedente de Madrid y habérselo llevado a su destinatario.
Al pobre Lázaro no debió de gustarle nada la gracieta, propia de algún desaprensivo (si se trata de nuestro Lázaro el enemigo sería un antiflamenco, que desde siempre abundan). Quintana también denuncia al redactor del Avisador Malagueño que el 6 de marzo bajo el epígrafe Un regalo de la corte publicó una noticia que, según Lazaro, describe lo que a él le sucedió con el barril. El redactor sin embargo declara en el juicio de conciliación que no se refería a Lázaro ya que el artículo menciona como destinatario a un conocido gitano y, según se dice, Lázaro no lo es. Reproducimos completo lo que publicó La España el 16 de marzo.
Pobre Lázaro. Con lo bien que debió cantar. Fuese o no gitano, que esa es otra. A lo mejor le perdemos la pista por asuntos como éste. A lo mejor no se trata del cantaor, olvidado por la flamencología, ya que ni El Solitario ni Demófilo se refirieron a él. Debemos hacerle justicia, aunque solo sea por ser el primero hasta el momento que aparece en la prensa histórica como 'cantante flamenco'. Gracias a Monte que encontró el dato.

miércoles, 20 de junio de 2012

Tremendo Asombro, lo último de Ortiz Nuevo

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El poeta, actor, escritor e investigador del flamenco José Luis Ortiz Nuevo ha publicado un material espectacular que esperamos que toda la investigación flamenca se haga con él para tomar nota. Lleva como título 'Tremendo Asombro' (Libros con Duende, 2012) y recoge las noticias más flamenconas de los diarios de La Habana. Nos anuncia otro Asombro no menos tremendo tras el vaciado de las hemerotecas mexicanas.
José Luis es un maestro para todos los que nos dedicamos a la investigación de esta música tan nuestra. Parió la Bienal de Sevilla y es autor de obras imprescindibles de la ciencia flamenca. Siempre tuvo tiempo para indagar en el pasado para trazar una historia más creíble de la llamémosla 'oficial'. En 1991 publicó '¿Se sabe algo?, un estudio pionero, acerca de la huella de lo flamenco en la prensa sevillana del siglo XIX. Reveló importantes nombres y hechos que hoy circulan en los escritos de la flamencología. Y como estos días va de la Pepa Vargas, ahí va una extensa noticia dedicada a la bailaora gaditana, extraída de 'Tremendo Asombro'. Gracias maestro.
            PRENSA 10 de Marzo de 1850
                  Buena Noticia Teatral                 
Recorriendo los periódicos de la Corte, hallamos en el titulado El Clamor el siguiente parrafillo que creemos ha de ser leído con mucho gusto por cuantos entre nosotros aman el teatro nacional.
         “La Vargas y Dardalla.- Parece indudable que se han hecho proposiciones a la Sra. Vargas y al Sr. Dardalla por un comisionado del Teatro de La Habana y que aquellos artistas las han aceptado; por lo tanto si no ocurre ningún incidente que altere lo convenido es muy de temer que los asistentes al teatro de la calle de Las Urosas tengan que renunciar muy pronto a las ilusiones del Polo del Contrabandista y a las gracias jitanescas del Tío Macaco.”
         Esto dice El Clamor y la misma noticia hallamos en el periódico titulado La Época quien además nos da los siguientes apuntes biográficos de la célebre bolera, hoy una de las tres más notables de la Península.
         “La Vargas que se ha hecho un nombre célebre entre las bailarinas españolas nació en Cádiz en el año de 1828. A los 11 años de edad bailaba ya con tal gracia y perfección que fue contratada para los teatros de Gibraltar y de Algeciras, y al siguiente año la fama de sus alados pies la llevó a los teatros de Cádiz y Sevilla, donde alternó dignamente con las primeras bailarinas.
         Desde Cádiz, que había sido en aquel año el último punto de su residencia pasó a Santiago y a Vigo, y en 1843 fue ya contratada para el Teatro de Zaragoza. Pasó de aquí a Barcelona, donde se la ajustó de Primera Bailarina en el Teatro Principal, dándose ya a conocer como artista de más aspiraciones en los difíciles y conocidos bailes de la Mutta di Portici y de Roberto, en que los aragoneses (sic) la aplaudieron con entusiasmo.
         De Barcelona pasó La Vargas  a Valencia con el carácter de Primera Bailarina, y allí permaneció las dos temporadas de 1847 y 48. Por entonces llegó también a aquel teatro la inolvidable Guy Stefan y La Vargas ocupó un lugar distinguido cerca de ella, formando un vistoso contraste su gracejo y donaire para los Bailes Nacionales, con la delicadez y sentimentalismo de la Guy.”
         Hasta aquí los periódicos de Madrid que hemos citado. Nosotros debemos añadir que nada se sospechaba en La Habana de semejante ajuste. Pero si son ciertos, si efectivamente llegasen pronto entre nosotros la bolera Sra. Vargas y el actor de carácter andaluz Sr. Dardalla, no podríamos menos de elogiar el pensamiento de cualquiera que los hubiera mandado a ajustar en Madrid para trabajar en La Habana, porque ambos tendrían un éxito loco ante nuestro público.
         La Sra. Vargas, joven, bonita, andaluza y llena de gracia, según la prensa madrileña en general, es la rival de La Nena y de Petra Cámara, que componen la célebre trinidad que ha estado a pique de dar al traste con el juicio de los madrileños alegres de cascos.
         La Sra. Vargas es una notabilidad como bailarina, posee mil encantos reconocidos por cuantos la han visto una sola vez; tiene un numeroso y rico equipaje y ha logrado llamar la atención del público madrileño, entusiasmándole, lo que ya es en verdad un poco difícil y más tratándose de bailes nacionales en que tanto y tan bueno se ha visto.
         ¿Cómo pues será recibida en La Habana la Pepita Vargas si se decide a pasar el charco y aparece en nuestro Gran Teatro con  toa su sal y salero y su ángel y su retrechería andaluza, y sus guardapiés con encajes, y sus guiños y su aire de taco?
         ¿Qué explosión no causaría entre tanto desdichado hijo de Adán, que se muere de purísimo gusto ante el donaire andaluz y las vueltas, traspieses y revoleos de una macarena e Sevilla?
         Respecto al Sr. Dardalla, sabido es que en la actualidad está respetado en Madrid como el primer actor, como el actor cómico para las piezas andaluzas, por su gracia, por su naturalidad, por su rumbo, por su modo de manejar aquel lenguaje todo malicia, exageración y salero.
         Todos los autores de juguetes andaluces han escrito para el Sr. Dardalla, y él solo ha sostenido el interés del público en el teatro cuando se conocía que estaba próximo a decaer. Por tanto el éxito que un actor de carácter andaluz como el Sr. Dardalla consiguiera en La Habana, sería inmenso. Recuérdese el gusto con que siempre se ha recibido al Sr. Ruiz en esas piecesitas sui géneris, recuérdese cuanto se ha gozado con su gracia, cómo se le ha aplaudido, cómo se le ha deseado, cómo se ha conocido en lo numeroso de la concurrencia la noche que se ofreció una piecesita andaluza, la satisfacción con que el público le acogía.
         Indudablemente la venida a La Habana de la Vargas y de Dardalla sería muy beneficiosa para ellos y para quien los hubiera contratado, porque el público acudiría entusiasmado a hacerles justicia. Por lo demás dudamos mucho que salga cierta tal noticia, porque poco a poco se van pasando revista a casi todas nuestras notabilidades artísticas, diciéndose que escriben, que se ajustan, que proyectan, que vienen... y el resultado será que todos se quedarán en su Madrid y nosotros en La Habana con lo que buenamente pueda recoger y reunir  en la isla el señor Argente. Se ha dicho que acaso vendrían a La Habana los artistas siguientes: Matilde Díez, Pepita Palma, la señora Samaniego, Isabel García Luna, Pepita Vargas, Pepe Valero, Julián Romea, García Luna, Dardalla, Florencio Romea...
         Véase pues si eso es algo y más que algo. Excepto el señor Latorre, el señor Arjona y el señor Guzmán, ahí está la flor y nata de nuestros artistas dramáticos, con que si tal saca se hacía de los teatros de Madrid para el de La Habana, en verdad no quedarían muy contento que digamos los señores cortesanos. Desgraciadamente lo más fácil es que después de soñar con tanto lleguemos a despertar sin ninguno.

domingo, 17 de junio de 2012

Lázaro Quintana con Dolores la gitana, Madrid 1847

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Ya supimos por el amigo Alberto Rodríguez que Lázaro Quintana (sobrino de Luis Alonso y El Planeta, según las indagaciones de Antonio Barberán y Manuel Bohórquez) estuvo en Madrid en junio de 1847 y que repitió en diciembre de 1848. Publicó las noticias en su blog 'Flamenco de Papel' (ver aquí y aquí).
Hoy traemos una crónica de dos días antes de la primera citada (6 de junio del 47), algo más extensa y donde Lázaro aparece acompañado nada menos que de Dolores La gitanilla, seguramente se trate de la enigmática cantaora que aparece citada por Estébanez Calderón 'El Solitario' en la última parte de su Asamblea General. Alberto publicó en este enlace las actuaciones de Dolores en Madrid en 1846. Esta es la gacetilla a la que nos referimos
El Espectador, Madrid 6/6/1847
Que Dolores estaba en Madrid y que era bien conocida nos lo confirma El Heraldo del 8 de junio de 1847  

En la Asamblea Dolores la gaditana fue la intérprete de aquella malagueña Dolora. Así nos lo cuenta El Solitario: Érase una la Malagueña por el estilo de la Jabera, y la otra, ciertas coplillas a quienes los aficionados llaman Perteneras. Cuantos habían oído a la Jabera, todos a una le dieron en esto triunfo, y decían y aseguraban que lo que cantó la gitanilla no fue la Malagueña de aquella célebre cantadora, sino otra cosa nueva con diversa entonación, con distinta caída y de mayor dificultad, y que por el nombre de quien con tal gracia la entonaba, pudiera llamársela Dolora. La copla tenía principio en un arranque a lo malagueño muy corrido y con mucho estilo, retrayéndose luego y viniendo a dar salida a las desidencias del Polo Tobalo, con mucha hondura y fuerza de pecho, concluyendo con otra subida al primer entono: fue cosa que arrebató siempre que la oyó el concurso”. Gamboa en 'Una historia del Flamenco' emparenta ésto que cantó Dolores con la Malagueña del Mellizo según la descripción musical que hace Estébanez. El Solitario también se refiere a Dolores y su comparsa de Espeletilla, Enriquillo, el Granadino, la Mosca y demás zarandajas. Y la define como la estrella de las gitanas. La descripción de su baile lo dice todo
Ea pues, más datos sobre el afamado 'cantor del género gitano', de polos, peteneras, corraleras, serranas y livianas. Ahora con Dolores. Ya sabemos algo más. Si esto no provoca comentarios el Afinador se retira. Que noooooooo, que es broooooma. Lázaro y La Dolores, como los protagonistas de la zarzuela de Bretón, casualidades de la vida. O que Dolores fuese el nombre de la madre de Lázaro, la hermana del Planeta y Luis Alonso. Saludos

jueves, 14 de junio de 2012

La época primitiva del baile flamenco, 1850

11 comentarios:
La Pepa Vargas, danseuse espagnole, 1854. Giraud
De regreso de Albuquerque el Afinador creyó (¡Qué iluso!) que la última entrada dedicada a la soleá de Pepa Vargas (así como la entrada anterior dedicada a la jeliana) iban a tener una mejor acogida entre los aficionados a las noticias antañonas. Si bien las visitas al blog son numerosas tan solo hemos recibido un comentario desde Gines (gracias Mª Carmen Gª Franconetti). No obstante no les quepa la menor (ni sol mayor) duda que otros 'investigadores' la usarán para diseñar sus teorías dentro de poco sin citar dónde la han encontrado. Otra noticia reveladora como fue la dedicada a la Escordatura en 1800 no ha tenido apenas comentario. Ya vendrán diciendo aquello de que 'ellos ya lo sabían'. Ocurre con demasiada frecuencia. El indicar siempre el periódico o libro donde se halla el dato da pie a que venga otro diciendo que ya lo conocía. Es lo más común. El huevo de Colón. A algunos solo les interesa una noticia si la encuentran ellos mismos: 'vanitas vanitatis', y jamás se rebajan a comentar, aunque hallemos más tarde los datos en sus escritos sin reconocer que supieron de él a través de los pocos blogs que nos dedicamos a estos menesteres y de las publicaciones que venimos haciendo desde hace 20 años. País.
La crónica de una bolera como la Pepa Vargas bailando por soleá en época tan temprana viene a confirmar una vez más como lo bolero es el antecedente más claro de lo flamenco; y que las boleras y boleros de la primera mitad del siglo romántico fueron los predecesores de la escuela flamenca. Aun hoy son muchos los que niegan el apelativo flamenco a aquellos artistas que triunfaban en los teatros creyendo que para ser flamenco hay que tener los calzones rotos.
Eran los años de la Pepa Vargas y La Nena Perea, de Petra Cámara, Dolores Serral y La Guy Stephan quien, al igual que la Elssler, aprendía el jaleo de Jerez y la Cachucha llevando estos bailes de pura cepa andaluza por los teatros de Europa y América. Eran los años madrileños en que la empresa del Teatro del Instituto capitaneado por Antonio Ruiz rivalizaba con la compañía coreográfica dirigida por Carlos Atané, que actuaba en el Teatro de la Cruz, La Nena bailaba el Ole en el Instituto y el mismo baile lo recreaba la Vargas en el otro coliseo. Mientras Petra Cámara estaba en Príncipe y la Guy Stephan en el Circo.
Todo esto nos recuerda los tiempos, hacia 1760 (casi un siglo antes), cuando los seguidores de Mariana Alcázar competían con los de María Ladvenant, la época de los 'chorizos' y los 'polacos', aquellos 'clubs de fans dieciochescos' que apoyaban a las compañías residentes en los coliseos del Príncipe y La Cruz respectivamente, sitos en la madrileñas calles del mismo nombre.
Aun estaban por llegar los años de la Cuenca, Rosario Monge 'La Mejorana', Gabriela Ortega, La Macarrona, La Malena y Pastora Imperio, pero sin duda en esta época se daban los 'pasos' necesarios para que unas geniales gaditanas, jerezanas y sevillanas diesen en la diana con su baile arrebatador.
Traemos un programa de la compañía de Atané que podría servir de modelo de cómo de 'pre-flamencas' eran aquellas funciones en 1851 (el amigo Gerhard Steingress dio buena cuenta de todo esto en sus escritos, principalmente en 'Y Carmen se fue a París', Almuzara 2006. Gerardo es un magnífico investigador que ha dedicado más de 30 años al flamenco, y ha acabado abandonando por el casi nulo caso que le han hecho. Eso si, los datos que encontró aparecen en todos lados sin que apenas se cite la fuente).
Diario Oficial de Avisos 5/11/1851
Los panaderos de la Viña (nunca hasta el momento habíamos encontrado la versión 'caletera' de las populares seguidillas de los panaderos), La Sandunga (baile coreográfico que sería pa verlo. Con semejante nombre nos hacemos la idea de lo mulatón que sería su acento); Bolero de la Gracia y Seguidillas gitanas bailadas por la señorita Romero La Cuchillera (otra de las bailaoras primitivas del género); el Jaleo del 'alza pilili' con Atané, La madrileña y el Jaleo de la sal de Andalucía, a tres. Y cómo no su fin de fiesta y todo por dos reales. ¡Qué tiempos!
A continuación un artículo de Narciso Díaz de Escovar sobre estas y otras bailarinas-bailaoras que publicó Blanco y Negro el 27 de enero de 1927